Las valvulopatías son las enfermedades propias de las válvulas del corazón. Estas patologías afectan pues a las válvulas mitral y aórtica en el lado izquierdo del corazón y a las válvulas tricúspide y pulmonar en el lado derecho. Las válvulas cardiacas actúan como compuertas reguladoras del flujo de sangre que pasa por las cavidades del corazón, abriéndose y cerrándose correctamente durante el ciclo cardíaco.  Teniendo en cuenta esto, es fácil entender la importancia de su correcto funcionamiento.

De forma simplificada, las válvulas del corazón pueden funcionar mal como consecuencia de fugas (conocido como regurgitación o insuficiencia) o una apertura inadecuada (denominado estenosis). Cualquiera de los dos problemas puede alterar la capacidad del corazón para bombear sangre. A veces, una válvula sufre ambos problemas.

Por lo general las válvulas defectuosas crean soplos que se detectan con el fonendoscopio mediante la auscultación. Cuando se sospecha una valvulopatía por los síntomas y/o auscultación completamos el estudio de las válvulas mediante la ecocardiografía, que es una técnica basada en los ultrasonidos. Existen dos modalidades de ecocardiografía, una realizada sobre el pecho del paciente aplicando un gel transmisor, conocida como transtorácica y otra que requiere de la introducción de una sonda a través del esófago y de ahí su nombre: transesofágica. Esta última ofrece una visión más exacta de las válvulas, pero por el contrario es más molesta y potencialmente puede tener algunas complicaciones, por ello requiere la autorización del paciente mediante la firma de un consentimiento informado. Por suerte, la calidad de los aparatos de ecocardiografía actuales hace que no sea necesario el empleo de la vía transesofágica, consiguiendo un diagnóstico apropiado de cualquier valvulopatía mediante la ecocardiografía transtorácica.

Síntomas

Los síntomas de una valvulopatía son muy variables y dependen de la valvulopatía y la severidad, siendo los más frecuentes: falta de aire, dolor torácico e incluso pérdida de conocimiento con los esfuerzos. Estos síntomas nos harán consultar a nuestro médico que mediante la auscultación podrán sospechar la existencia de una valvulopatía para posteriormente derivarnos al cardiólogo y completar el estudio mediante la ecocardiografía.

El diagnóstico apropiado de una valvulopatía implica dos aspectos: (1) conocer la etiología, es decir la causa y, por otro lado, (2) cuantificar la severidad de esta.

Origen

Respecto a la etiología podemos establecer dos grupos:

  • Congénitas: se nace con la valvulopatía por un defecto del desarrollo embrionario.
  • Adquiridas: pueden ser causadas por múltiples factores.

Hasta hace unos años la mayor parte de las valvulopatías eran secundarias a la fiebre reumática (infección por estreptococo generalmente adquirida en la infancia que con el paso del tiempo acababa afectando válvulas del corazón). Otras causas adquiridas serían la cardiopatía isquémica, tóxicos o ciertos medicamentos, radioterapia sobre el tórax, las infecciones o los traumatismos.

Sin embargo, en la actualidad, como consecuencia del aumento de la esperanza de vida, la causa más frecuente de valvulopatía es la degenerativa, que consiste en el envejecimiento, endurecimiento y calcificación de las válvulas, limitando su movilidad y afectando su funcionamiento.

Gravedad

Respecto a la gravedad, solemos clasificar de forma general las valvulopatías en tres grados:

  • Ligera: normalmente una valvulopatía ligera no requiere tratamiento y el seguimiento puede ser espaciado en el tiempo.
  • Moderada: una valvulopatía moderada requiere un seguimiento más o menos estrecho por el cardiólogo.
  • Severa: la valvulopatía severa requiere normalmente de un tratamiento invasivo para su corrección. Este tratamiento invasivo puede ser para reparar la válvula o para sustituir la válvula por una prótesis. Tanto la reparación como la sustitución valvular puede hacerse mediante cirugía convencional o por técnicas percutáneas, es decir realizadas mediante un cateterismo cardíaco.

Procedimientos percutáneos

Los procedimientos percutáneos se utilizan sobre todo en caso de estenosis valvulares. El procedimiento de ensanchar una válvula estrecha mediante cateterismo se llama valvuloplastia y se utiliza sobre todo en caso de estenosis mitral. En caso de estenosis aórtica, se sustituye la válvula aórtica enferma por una válvula biológica que se implanta a través de la arteria femoral, generalmente.

El otro abordaje que hemos mencionado es la cirugía, que como dijimos, puede ser para reparar una válvula o para sustituirla por una prótesis. La elección del tipo de prótesis no es una decisión fácil y hay que sopesar los pros y contras. Existen dos tipos de prótesis: mecánicas y biológicas, atendiendo al material del que estén fabricadas.

  • Generalmente, una prótesis mecánica es más duradera, pero requiere de anticoagulación de por vida.
  • La válvula biológica no precisa de anticoagulación, pero suele degenerar y puede ser necesario reemplazarlas en unos años. 
  • Usualmente, se utilizan válvulas mecánicas en pacientes jóvenes y biológicas en personas de edad más avanzada y en mujeres en edad fértil o embarazadas, ya que en éstas últimas la anticoagulación está contraindicada por perjudicar al feto.

Para la sustitución de una válvula por cirugía se utiliza anestesia general y, además, se necesita un corazón-pulmón mecánico durante el tiempo de la intervención que suele ser de unas horas. El riesgo vital que esto supone ha motivado que, actualmente, la valvulopatía más frecuente, que es la estenosis aórtica degenerativa, haya pasado a tratarse mayoritariamente mediante implante transcatéter, técnica conocida como TAVI, consiguiendo minimizar los riesgos y acortar los tiempos de estancia hospitalaria y de recuperación.

Una vez intervenidos los pacientes, son seguidos por el cardiólogo para comprobar el normal funcionamiento de las prótesis o de la reparación valvular, pero, sobre todo, porque estos pacientes pueden presentar problemas asociados y/o derivados de la valvulopatía.

Prevención

Respecto a la prevención de la valvulopatía (sobre todo en relación con la degenerativa), decir que no existe ningún medicamento eficaz, si bien un estilo de vida saludable siempre va a retrasar el deterioro valvular.  

No olvidar

Por último, recordar la necesidad de una correcta anticoagulación para las prótesis mecánicas, utilizando los anticoagulantes que son antagonistas de la vitamina K (warfarina o sintrom) ya que los anticoagulantes más modernos estarían contraindicados en este caso.

También recordar que, los pacientes portadores de prótesis o de cualquier material protésico de reparación valvular deberá hacer profilaxis antibiótica de endocarditis infecciosa para procedimientos dentales que impliquen la manipulación de la región gingival o periapical y la manipulación de la mucosa oral y que es fundamental una buena higiene dental y cutánea, así como evitar piercings y tatuajes.

Para más consejos para pacientes con esta cardiopatía visite la sección de Recomendaciones para valvulopatías.

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Última Actualización de la Página: 29/09/2020 12:06:16