Profesionales de pediatría se suman al Dia sin Tabaco para proteger a los menores de este hábito no saludable
El propósito de esta celebración es concienciar a la población mundial sobre los efectos nocivos del consumo de tabaco, y promover la implementación de políticas eficaces para disminuirlo. Anualmente fallecen aproximadamente 6.000.000 de personas en el mundo, a causa de las enfermedades derivadas directamente del consumo de tabaco, de los cuales 600.000 personas son consumidores de segunda mano, muchos de ellos niños.
La relación del niño con el efecto nocivo del tabaco ocurre desde la propia concepción, a través de la madre y durante todo el embarazo. Es por lo que podemos decir que el tabaquismo sigue siendo uno de los pocos factores prevenibles asociados con complicaciones en el embarazo y con serias implicaciones a largo plazo, siendo uno de los problemas clínicos más complejos que el profesional sanitario debe afrontar, con comorbilidades incluso a largo plazo. Tampoco conviene olvidar que la nicotina pasa al niño a través de la leche materna.
El tabaco duplica el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante, mayor incidencia de sufrir patologías respiratorias: asma, bronquitis y neumonías de repetición; otitis, trastornos de conducta, trastornos de aprendizaje, bajo peso al nacer, diabetes tipo 2, caries, adicción en la adolescencia, obesidad y patología cardiaca, EPOC y cáncer de pulmón y otros tipos en la edad adulta, entre otros.
Con el lema "Proteger a niños y niñas de la interferencia de la industria tabacalera", esta campaña como las previas, continúa concienciando sobre los riesgos para la salud asociados a su consumo y promoviendo políticas eficaces para reducir su producción, animando a los gobiernos a poner fin a las subvenciones para su cultivo. A la vez, pretende ofrecer una plataforma a jóvenes de todo el mundo, que piden a la industria tabacalera que deje de atacarlos con productos que son perjudiciales para su salud.
Los jóvenes siempre han sido un objetivo de la industria del tabaco, ya que son más vulnerables a la manipulación publicitaria. Por ello el lema de la campaña actual del Día Mundial Sin Tabaco, hace referencia a la protección de los jóvenes frente a la persuasiva manipulación del sector del tabaco. Si evitamos el consumo por parte de la población joven, se ganará mucho terreno en prevenir el consumo de tabaco a nivel mundial.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el mundo no puede permitirse una generación engañada por las mentiras de la industria del tabaco. Para ello hace un llamamiento a personas influyentes en la cultura pop o en redes sociales para que expongan las mentiras y estrategias agresivas de la industria del tabaco, y ayuden a los jóvenes a decidir realmente su futuro, con información veraz sobre esta droga que causa tantas muertes en todo el mundo.
La producción de tabaco tiene un impacto directo sobre la deforestación, el empobrecimiento y la explotación de grupos socioeconómicos ya necesitados, la contaminación del agua, el cambio climático, la gestión de residuos y la explotación infantil en el trabajo. En el mundo se calcula que hay 1,3 millones de niños que participan en tareas relacionadas con el cultivo de tabaco, con las consecuencias que ello conlleva en esta población infantil.
Sin lugar a dudas, el tabaquismo continúa siendo la principal causa de enfermedad, discapacidad y muerte prematura a nivel mundial. Sin embargo, el advenimiento de los nuevos sistemas electrónicos de administración de nicotina (SEAN), entre los que destaca el cigarrillo electrónico, ha tenido un crecimiento explosivo y en algunos países ha desplazado a los cigarrillos de tabaco, especialmente entre los jóvenes que se sienten atraídos por el sistema publicitario que le precede, con sus llamativos sabores y colores, así como por el despliegue de tecnología que se utiliza en su diseño y funcionamiento. Los SEAN surgieron inicialmente en 2003 como una supuesta ayuda para dejar de fumar y aún no hay ningún estudio que así lo corrobore.
No cabe duda de que como profesionales del área de la salud nuestra obligación es informar con evidencias científicas sobre los riesgos que representa el tabaquismo en general y en todas sus modalidades, más aun cuando se intenta enmascarar en carcasas atractivas para nuestros jóvenes, a los que, en todo caso, deberíamos proteger y fomentar hábitos saludables. Asimismo debemos aprender de la historia del tabaquismo, para poder prevenir la morbimortalidad asociada con estos nuevos productos del tabaco.
Los médicos y todos los profesionales sanitarios debemos abanderar medidas destinadas a promocionar la salud, creando habitos saludables, sobretodo dirigidos a los mas jóvenes. Debemos implicar a la industria tabaquera incluso desde los propios gobiernos, en fomentar estas medidas con una publicidad clara y directa, acorde al publico al que se dirige, fomentando igualmente desde la familia y los propios colegios habitos saludables que ayuden a combatir el tabaquismo, tomando una postura proactiva en la mejora de la sanidad, para disminuir el número de enfermedades sin desestabilizar al paciente con patología crónica, implicando a toda la sociedad. Y como publica The Lancet, el cambio climático es el mayor reto en salud del siglo XXI.